Memorias de un niño de 12 años

A veces, me da por pensar, pienso en la infinidad de nuestra mente, en el pensamiento que tienen los demás sobre nosotros, en lo que nos influencia, y en lo que no. Pienso en una vida paralela, una vida donde las malas cosas no existen, y las buenas son aún mejores. Pienso en mis amigos y en lo que piensan sobre mí, de mi manera de actuar, de hablar, y de decidir. Pienso en que debo sonreír, en que los malos momentos se pasan en seguida, y que nada dura para siempre. Pero después, lo único que puedo hacer es despertar, como siempre, volver a la vida real, e intentar vivir la vida tal como la sueño ... Porque cada uno es un mundo, y cada mundo, es diferente.

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